Una máquina tragaperras puede iluminar sus símbolos, reproducir una melodía de celebración y anunciar un premio, aunque el saldo del jugador haya disminuido. El resultado parece una jugada ganadora, pero la cantidad recibida es inferior a la apuesta inicial. Los investigadores especializados en juegos de azar denominan a este fenómeno Losses Disguised as Wins (LDWs), que significa «pérdidas disfrazadas de ganancias». Es especialmente habitual en las tragaperras con múltiples líneas de pago, donde se pueden evaluar varias combinaciones ganadoras durante una misma tirada. Esta diferencia es importante porque los jugadores pueden recordar la celebración con mayor claridad que el dinero perdido. Comprender cómo funcionan las LDWs, por qué influyen en la percepción de las ganancias y cómo las aborda la regulación del juego permite interpretar mejor lo que realmente sucede durante una partida.
Una pérdida disfrazada de ganancia se produce cuando una tragaperras devuelve cierta cantidad de dinero, pero no lo suficiente para cubrir la apuesta realizada. Imaginemos que un jugador apuesta 2 £ y recibe un premio de 0,60 £. La pantalla puede señalar una combinación ganadora y mostrar el importe obtenido, pero el resultado económico real es una pérdida de 1,40 £. La palabra «premio» describe una combinación de símbolos que ha generado un pago, no necesariamente una tirada rentable. Esta diferencia entre recibir un pago y obtener un beneficio neto es fundamental para entender las LDWs.
Este fenómeno adquirió especial relevancia con el desarrollo de las tragaperras de vídeo que ofrecen numerosas líneas de pago. Las máquinas tradicionales solían disponer de menos posibilidades de formar combinaciones ganadoras, mientras que los juegos modernos pueden evaluar 20, 25 o incluso más líneas simultáneamente. Una sola tirada puede generar varios premios pequeños en diferentes líneas sin recuperar el importe total apostado. Cada línea premiada contribuye al pago acumulado, creando la apariencia de un resultado positivo incluso cuando el saldo del jugador disminuye.
El investigador Mike Dixon y sus colaboradores analizaron este comportamiento en un estudio publicado en la revista científica Addiction en 2010. Examinaron cómo reaccionaban los jugadores sin experiencia ante las ganancias reales, las pérdidas completas y las pérdidas acompañadas de señales de victoria. Los resultados mostraron que las LDWs provocaban una mayor activación fisiológica que las pérdidas convencionales y respuestas similares a las ganancias auténticas en la medición de la conductancia de la piel utilizada en el estudio. Estos hallazgos contribuyeron a establecer las LDWs como un fenómeno específico dentro de la investigación sobre el juego, y no simplemente como una forma peculiar de mostrar premios pequeños.
Las tragaperras con múltiples líneas permiten que se produzcan LDWs porque la apuesta total se distribuye entre varias líneas de pago activas o combinaciones de apuesta. Supongamos que un jugador apuesta 0,10 £ en cada una de las 20 líneas, lo que supone una apuesta total de 2 £. Tres líneas generan premios de 0,20 £, 0,30 £ y 0,40 £. En conjunto, estas combinaciones devuelven 0,90 £. El juego ha identificado tres combinaciones premiadas, pero el jugador termina la tirada con 1,10 £ menos. Por tanto, una pantalla que destaque el premio de 0,90 £ puede transmitir una impresión muy diferente a otra que muestre la pérdida neta de 1,10 £.
La confusión puede aumentar cuando el juego destaca cada línea premiada por separado. Los símbolos pueden iluminarse, aparecen líneas que conectan las combinaciones ganadoras y un contador incrementa el importe mientras se calcula el premio total. Estos elementos ayudan a identificar las combinaciones responsables del pago, pero también dirigen la atención hacia el dinero recibido en lugar del dinero gastado. Una persona que observa la pantalla puede fijarse en varias combinaciones premiadas sin comparar inmediatamente su valor conjunto con la apuesta descontada al comienzo de la tirada.
No todos los premios pequeños se presentan necesariamente como ganancias reales, y el diseño varía según el juego y la jurisdicción. Algunas tragaperras diferencian los pagos inferiores a la apuesta inicial de los resultados rentables mediante sus sonidos y animaciones. Otras pueden mostrar una indicación neutral del importe concedido. En cualquier caso, el cálculo fundamental es el mismo: hay que restar la cantidad total apostada del importe recibido. Una apuesta de 2 £ seguida de un pago de 2 £ supone recuperar exactamente lo apostado, mientras que cualquier devolución inferior a 2 £ representa una pérdida, independientemente de cuántas líneas hayan formado combinaciones premiadas.
Las tragaperras comunican sus resultados mediante diferentes estímulos simultáneos. Los jugadores ven símbolos que cambian, escuchan sonidos y observan cómo aparecen cantidades en la pantalla. Estas señales pueden influir en la percepción de una tirada antes de que la persona haya calculado conscientemente su valor económico. Una secuencia de celebración normalmente indica un éxito, por lo que asociarla con un resultado financiero negativo crea una impresión emocional engañosa. El jugador puede reconocer que ha recuperado algunos créditos sin darse cuenta inmediatamente de que su apuesta inicial era superior.
Esta diferencia entre la respuesta emocional y la realidad económica cuenta con respaldo experimental. En el estudio de Dixon y sus colaboradores de 2010, participaron 40 personas sin experiencia que jugaron a una tragaperras con múltiples líneas mientras los investigadores registraban sus respuestas fisiológicas, incluidos los cambios en la conductancia de la piel. Tanto las ganancias auténticas como las LDWs produjeron respuestas de conductancia superiores a las registradas durante las pérdidas convencionales. Los investigadores interpretaron estos resultados como una prueba de que las señales de celebración podían hacer que un resultado económicamente negativo resultara más estimulante. Sin embargo, la activación fisiológica no significa necesariamente que una persona crea haber obtenido beneficios.
La exposición repetida a estos resultados también puede influir en cómo los jugadores recuerdan una sesión. En lugar de recordar el saldo exacto después de cada tirada, alguien puede conservar una impresión basada en la frecuencia de las líneas iluminadas o los sonidos de recompensa. Esto puede generar una diferencia entre el número de tiradas aparentemente exitosas y la cantidad de dinero que realmente queda disponible. Diversas investigaciones han estudiado si las LDWs contribuyen a sobreestimar la frecuencia de las ganancias, aunque sus efectos varían según las condiciones experimentales y las características de los participantes. Por tanto, sería incorrecto afirmar que todas las personas reaccionan de la misma manera o que las LDWs, por sí solas, provocan comportamientos de juego perjudiciales.
El sonido tiene especial importancia porque comunica un resultado sin necesidad de que el jugador lea la pantalla. Una melodía breve asociada a una ganancia auténtica puede provocar una respuesta positiva inmediata. Cuando se utiliza un sonido similar para acompañar un premio inferior a la apuesta, la diferencia entre ganar dinero y recuperar solamente una parte de lo apostado puede resultar menos evidente. Los efectos visuales refuerzan este mensaje mediante símbolos intermitentes, movimientos y contadores que cambian. En conjunto, estas señales hacen que el premio resulte más llamativo, mientras que la reducción del saldo total puede pasar relativamente desapercibida.
Un experimento posterior, publicado en la revista Journal of Gambling Studies en 2015, examinó si modificar los sonidos asociados a las LDWs influía en las respuestas de los jugadores. Los investigadores distribuyeron a 157 participantes entre distintas condiciones experimentales en las que estos resultados iban acompañados de sonidos convencionales de victoria, silencio o sonidos negativos. El estudio aportó nuevas pruebas de que las señales acústicas contribuyen a la interpretación de las tiradas que producen pérdidas económicas. Los hallazgos también mostraron por qué importa la presentación de los resultados: una tragaperras no necesita modificar sus pagos para que los cambios en el sonido influyan en la experiencia de juego.
Las LDWs no deben confundirse con los casi aciertos, otro fenómeno estudiado en la psicología del juego. Un casi acierto ocurre cuando un resultado parece estar cerca de formar una combinación ganadora, pero no cumple las condiciones necesarias para conceder el premio esperado. En cambio, una LDW implica recibir un pago real que es inferior a la apuesta total. Los casi aciertos pueden generar la impresión de que se estuvo a punto de conseguir un premio mayor, mientras que las LDWs pueden hacer que una pérdida económica parezca un éxito. Ambos fenómenos muestran cómo la presentación de un resultado puede influir en las reacciones emocionales independientemente de su valor financiero.

La forma más sencilla de identificar una pérdida disfrazada de ganancia consiste en comparar la apuesta completa con el importe total recibido. La cifra relevante no es el premio de la línea mejor pagada, el número de símbolos coincidentes ni la cantidad destacada por la animación. Lo importante es la diferencia entre el coste total de la tirada y el pago recibido. Por ejemplo, una apuesta de 1,50 £ que devuelve 0,75 £ produce una pérdida neta de 0,75 £. Recuperar 1,50 £ no supone ni beneficios ni pérdidas, mientras que recibir 2 £ representa una ganancia real de 0,50 £.
Comprobar el saldo antes y después de una tirada proporciona otra referencia útil. Algunos juegos muestran las apuestas y los premios en créditos en lugar de utilizar libras, por lo que el jugador debe comprender cuánto vale cada crédito. Si el saldo pasa de 500 a 480 créditos después de sumar todos los premios, la tirada completada ha tenido un coste neto de 20 créditos. Las funciones como las tiradas gratis y las rondas de bonificación pueden complicar el cálculo porque los premios adicionales pueden distribuirse entre varias fases. En estos casos, el saldo final y el coste total del ciclo de juego correspondiente ofrecen información más útil que cualquier animación individual.
El porcentaje de retorno al jugador, conocido como RTP por sus siglas en inglés, no modifica la forma en que deben interpretarse las LDWs. El RTP describe la proporción teórica de las apuestas que se devuelve a lo largo de un número muy elevado de rondas, según el diseño matemático del juego. Una tragaperras con un RTP teórico del 96 % no garantiza que un jugador recupere 96 £ por cada 100 £ gastadas durante una sesión individual. Los resultados reales pueden variar considerablemente y los premios pequeños no indican necesariamente que el juego esté ofreciendo resultados favorables. Contabilizar cada pago como una ganancia rentable puede dificultar todavía más la comprensión de la relación entre el RTP, el coste de las apuestas y las pérdidas.
En 2026, las LDWs ya se habían convertido en una cuestión reconocida dentro de la regulación británica del juego. La Comisión del Juego del Reino Unido, conocida como UK Gambling Commission, introdujo normas para las tragaperras online que entraron en vigor el 31 de octubre de 2021. Según sus estándares técnicos para el juego remoto y el software, los sistemas no deben celebrar pagos que sean inferiores o iguales al importe total apostado. Esto prohíbe utilizar efectos sonoros o visuales asociados a una victoria para celebrar resultados que supongan pérdidas económicas o simplemente la recuperación de la apuesta. Los juegos pueden seguir mostrando el importe pagado, identificar las líneas premiadas y ofrecer señales neutrales apropiadas. La diferencia está entre informar correctamente de un pago y presentarlo como un beneficio económico.
El enfoque regulador reconoce que ofrecer información transparente implica algo más que mostrar cifras correctas. Un juego puede calcular todos los pagos con precisión y, aun así, generar una impresión confusa mediante su presentación. Por ello, los requisitos británicos también abordan los sonidos y las animaciones que acompañan determinados resultados, no solamente la exactitud de los importes mostrados. Sin embargo, las regulaciones varían internacionalmente, por lo que los jugadores no deben asumir que todas las tragaperras online siguen las mismas normas. Los requisitos del Reino Unido mencionados aquí se aplican dentro de su ámbito regulador específico y no regulan automáticamente todos los juegos disponibles en otros países.
Comprender las LDWs puede ayudar a tomar decisiones más informadas sobre el gasto destinado al juego. Una práctica útil consiste en evaluar los resultados según los cambios en el saldo, en lugar de fijarse en el número de líneas premiadas o de efectos de celebración. Los límites de gasto y los registros de las sesiones pueden facilitar el seguimiento del coste total, especialmente cuando se producen muchas devoluciones pequeñas. Los jugadores que se encuentren intentando recuperar pérdidas repetidamente o gastando más de lo previsto pueden utilizar las herramientas disponibles para gestionar su actividad o solicitar ayuda especializada. En definitiva, el pago de una tragaperras solo representa una ganancia económica cuando supera la cantidad apostada para conseguirlo; los símbolos luminosos y los sonidos de recompensa no pueden cambiar ese cálculo.